La Arquitectura del Espíritu
Por David Orton
“…porque esperaba (buscaba) la ciudad…cuyo arquitecto y constructor es Dios” Heb 11:10
Hay una “arquitectura del Espíritu” que edificará la ciudad de Dios.
No es lo que muchos de nosotros hemos pensado que es “El Patrón del Nuevo Testamento”, tampoco es el “Modelo para el Éxito de la Iglesia Local ”.
Sino, es una obra maestra nacida del Espíritu que nos guiará en la construcción de la “cosa nueva” que Dios está a punto de hacer.
La palabra griega “arquitecto” en Heb 11:10 es “tecnites” que Trench (diccionario bíblico) dice que implica el lado artístico de la creación. Es la palabra usado por un “artesano”. Según Vine: “uno que hace una cosa conforme a las reglas del arte.”
Colorear por números
Esto no es seguir un patrón en esclavitud. No hemos sido llamados a pretender ser artistas, coloreando sin ningún entendimiento por los números, sino a ser verdaderos “artesanos” del Espíritu, como los que tienen talento y destreza. Así como un artista es dotado con un talento nato que luego es refinado hasta ser una destreza, a través de la práctica y el entendimiento de las reglas del arte, así también el hombre o la mujer del Espíritu.
Hemos sido llamados a “edificar” en el Espíritu. Pero primero el diseño viene de Dios, y luego el edificar. Desafortunadamente, construimos según nuestras nociones preconcebidas del diseño, de nuestro entendimiento particular de “la iglesia local”, de “lo apostólico” o aun de “la transformación de la ciudad”. Y muchas veces en nuestra presunción, llamamos a nuestras nociones “el plan maestro” o “el patrón”, creyendo que tenemos el conocimiento exclusivo sobre el crecimiento y el éxito. Sin embargo, solamente estamos respirando nuestro propio aire e imitando otros modelos.
Es tiempo, pues, de poner atención al llamado a:
“Fíate del Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” Pr 3:5
Territorio Desconocido
“No hemos ido por aquí antes.” Nos llama al territorio desconocido, a las maneras de hacer la obra del reino y ser el pueblo de Dios que no son conocidos. Hay una manera única para cada tiempo, etapa, época, y cada pueblo. Las sendas y los caminos viejos que fueron buenos en su tiempo no son suficientes para la “cosa nueva” que está por irrumpir.
Nosotros, por lo tanto, necesitamos el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Jesús. La destreza y la creatividad del artesano tienen todo que ver con la sabiduría. Es una cosa tener el conocimiento, pero es otra cosa tener el discernimiento del cómo y cuándo aplicar el conocimiento, apreciando la plenitud de las implicaciones y las aplicaciones. Tiene todo que ver con el vivir en el conocimiento de Dios y la práctica de sus caminos.
Parece, pues, que la edificación de la ciudad de Dios está lejos de ser un logro de ingeniería mecánica y programada. Sin embargo, esto es exactamente lo que mucho de la vida contemporánea de la iglesia ha llegado a ser. Entonces, se puede suponer que mucho de lo que se está edificando no es la “ciudad” que Abrahán estaba buscando. Por eso la advertencia de Pablo que “cada uno mire cómo sobreedifica.” 1ª Co 3:10
“Vamos, edifiquémonos…”
El hombre tiene una propensión a edificar, a construir. Pero no toda construcción es de Dios. Esto se refleja en la primera comunidad en Babel cuando dijeron: “Vamos, edifiquémonos una ciudad…hagámonos un nombre…” Gen 11:4
Muchos están edificando ministerios, iglesias, redes, moveres, y denominaciones, pero no estamos edificando la ciudad de Dios. En vez de edificar conforme la “arquitectura del Espíritu”, edificamos conforme a la arquitectura de nosotros mismos, para hacernos un nombre. Claro, que superficialmente es “para el reino” pero al nivel del corazón, realmente es otra cosa.
Entonces, ¿cómo edificamos la ciudad de Dios?
A través de la “arquitectura del Espíritu” y esto comienza en los fundamentos.
Hay un fuego que está por ser derramado sobre la iglesia. Las motivaciones, los modelos, las tradiciones, y las innovaciones serán tocados por el fuego de la naturaleza santa de Dios. Todo lo que se puede conmover será conmovido, para que sólo lo inconmovible quede. Heb 12:25-29 Cada invención humana en la iglesia será desafiada por el Espíritu de Dios. Esto es evidente, aun ahora, en el fracaso endémico de nuestro presente sistema de ministerio. Cada mes en los EEUA más de 1,600 pastores son expulsados del ministerio por luchas de poder dentro de la iglesia. Esta cifra no incluye a los pastores que salen del ministerio por el agotamiento.
¿La cáscara o el grano?
Entonces, la “arquitectura del Espíritu” nos llamará a volver al fundamento de Cristo para redescubrir el grano de la intimidad con él, y de conocerle experimentalmente. Saber acerca de Su persona y Su obra es bueno, pero conocer a Él es mucho mejor. La doctrina y la teología son buenos, pero pueden ser la cáscara en vez de ser el grano, la envoltura en vez de la sustancia.
Mucho de lo que llamamos “la vida espiritual” o “la vida de la iglesia” realmente es la cáscara. Esto quiere decir que podemos hacer “a la iglesia” y realmente nunca conectarnos con la cabeza de la iglesia, podemos leer la Biblia y no conocer realmente al autor, o podemos “adorar” y no tener comunión realmente con Él que estamos adorando.
Y no estoy hablando de las iglesias tradicionales y litúrgicas. Las palabras de Jesús e Isaías hablan proféticamente al escenario contemporáneo evangélico / pentecostal:
“Viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.” Mt 13:13-14
Y estamos inconscientes de nuestra ceguera: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.” Ap 3:17
No nos damos cuenta de nuestra verdadera condición, pensamos que estamos libres cuando estamos atados, pensamos que vemos, y aun así estamos ciegos, pensamos que estamos llenos del Espíritu cuando no lo estamos. De hecho, estamos bajo engaño.
Juan dijo: “…la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.”
¿Qué quiere decir? Sin una fresca revelación de Cristo, sin intimidad, la iglesia, por definición, no puede ser la iglesia. Puede ser la institución que se llama “la iglesia” pero no es la iglesia que Jesús dijo que vencería las puertas del infierno. Un informe de la condición del la iglesia actual confirma esto.
Concluimos entonces que el fundamento todavía no está puesto.
El fundamento de los apóstoles y profetas
Por eso la restauración de los verdaderos apóstoles y profetas es tan significante, y por lo mismo tan enredada con confusión y falsedad, “los que se dicen ser apóstoles y no lo son,” Ap 2:2 y 2ª Co 11:13. La restauración de la intimidad con Dios y el levantamiento de los verdaderos apóstoles y profetas van mano a mano. Con Cristo como la piedra angular principal, los apóstoles y los profetas son el fundamento. Ef 2:20 y Ap 21:14. El verdadero apóstol o profeta será uno con Cristo, no en teoría ni en sentimiento, sino en experiencia y en realidad. Serán uno con Él en la participación de sus padecimientos y en la gloria de su ascensión. Fil 3:10; 1ª Co 4:9-13; 15:7-8; 2ª Co 11:16-33, Col 1:24.
Entonces los verdaderos apóstoles, profetas y los santos escucharán el llamado a la ciudad de Dios para estar con Él fuera del campamento.
“Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. “ Heb 13:13-14.
Derribar antes de construir
Esto quiere decir la pérdida de todo, de reputación, de respeto y de recursos de todas las seguridades de esta vida y sus patrones regulares. La “arquitectura del Espíritu” siempre derriba antes de construir, arranca y destruye, arruina y derriba antes de edificar y plantar Jer 1:10. Mientras estamos seguros y satisfechos con nuestros patrones y nuestros caminos, no podremos recibir la revelación ni experimentar la verdadera intimidad con Cristo.
La “arquitectura del Espíritu” te está llamando a un lugar de abandono completo, un lugar donde no sigues en control, a un lugar de quebrantamiento y de contrición de corazón donde Dios puede bajar “la cosa nueva”.
¿Estás listo?
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